Cuentos del Buen Vivir – El Regalo de Dios

Me había despertado con un llamado en la cabeza: ir a visitar al hermano Henry a su finca. Había soñado toda la noche con él. Platicabamos y nos quedabamos un buen rato escuchando los sonidos de la naturaleza. Me despertó una sensación de que requería ayuda. Por eso decidí emprender la caminata e ir a verlo.

El hermano Henry era una verdadera inspiración. Lo había dejado todo en Quepos, trabajo seguro, casa de cemento, y todas las comodidades de la ciudad. “Lo dejé todo cuando mi muchachita preciosa tuvo que ir a pedir fiados unos cuadrados para comer porque no nos alcanzaba” – recuerdo me platicó cuando lo conocí recién llegado a Palmar Sur.

Fluyendo a la par del río

Venía llegando de caminar por la calle, el lodo me cubria las botas cuando desde lejos lo oí hablar por el movil.

-Don Luis muy buenas tardes ¿Cómo le va? … Fijese que le hablo para comentarle un asuntíco… Quería preguntarle si usted no conoce a alquien que quiera comprar la mejoras… Sí… Fijese que no me hayo. No se porque me vine para aca… Vendo la finca al precio que me costo, con todo y las laminas, el servicio y lo que va de la rancha… Esta bueno Don Luis, ahí andamos…

Me vió.

– Buenos días hermano Henry ¿Cómo le va?

– Buenas hermano Bruno. Aquí namas.

– ¿Cómo que quiere vender la finca? Yo que venía a ayudarlo.

– Es que esto no es para mi. Imagines el otro día le puse a la gallina una docena de huevos de la tienda. Y yo espere y espere y nomas nada. Yo que iba a saber que esos huevos no sirven. Nose que estaba pensando. Esto es mucho trabajo, yo no soy campesino, no se sembrar, no puedo dormir por las purrujas, he gastado todo lo que tengo y nomas no termino la rancha y ya estamos en lluvias.

Me quede impresionado. Este hombre a quien yo admiraba estaba a punto de renunciar a la oportunidad de trabajar para el y su familia. Camine hacia la casa, me quite las botas y subi al segundo piso donde se encontraba Henry. Caminaba y recordaba el sueño. Me sente junto a él y le dije:

– Mire Henry. Respire………….. Escuche ….. ¿Qué escucha?

– ¿Cómo que qué escucho? – dijo mientras miraba hacia todos lados, buscando desesperado- Nada – respondío.

– Ese es el sonido que escuchan los ricos. Escucha a las aves, escucha al viento, escucha las cigarras. Ese es el regalo que Dios le ha dado. El regalo de la tranquilidad, de trabajar pa su familia, de poder comer sus propios cuadrados, de cultivar su propio maíz, de comer gallina que crió en su finca. Uste’ ha dejado todo para venir a cambiar su vida, para hacerse agricultor. Para hacerse rico trabajando la tierra y dejar de pedir fiado en la tienda.

Henry quedó en silencio y se le dibujo una sonrisa en el rostro.

– Gracias por recordarme el regalo que la vida me ha dado. Venga, ayudeme a terminar de levantar este techo.

 

-Masasiui Tenorio